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A continuación un resumen fotográfico de las actividades que realizamos en el 2009. Continuar leyendo el artículo » |
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Esperanza se traduce del término hebreo miqveh. Se refiere a una cosa o un acontecimiento que se espera, que está en el futuro. Job decía que “si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán” (Job 14:7). Esta virtud se hace real cuando esperamos en la voluntad de Dios con la confianza de que cumplirá lo prometido. Los Salmos dicen “de él [Dios] es mi esperanza” (62:5) “esperanza de todos los términos de la tierra” (65:5). Dios siempre mantuvo la esperanza de una restauración gloriosa mediante la intervención de su Mesías. Dios es la “esperanza” de Israel, Guardador suyo” (Jer. 14:8; 17:13; 50:7). Por eso Zacarías dice de los israelitas que son “prisioneros de esperanza” (Zac. 9:12). Continuar leyendo el artículo » |




Con nuestro culto de Domingo de Ramos damos comienzo a la Semana Santa. Este año ha sido una experiencia de adoración maravillosa. Damos gracias a nuestro Señor por sus bendiciones. Aquí incluimos algunas fotos y parte de nuestras oraciones y anuncios.
Durante este tiempo de cuaresma se hace importante abrazarse de la verdad de Cristo. Ese mensaje que nos hace detenernos para mirar nuestro interior y nuestro al rededor para acercarnos a la Palabra. La vida de Jesús nos recuerda que el Maestro tuvo días como los nuestros, humanos.
La Rda. Wilma Quiñónez Cubero comenzó su ministerio en la en la Iglesia Presbiteriana en Arecibo como maestra de Escuela Bíblica a los 12 años, elegida como Diaconisa a los 14 años y los 15 años siente el llamado pastoral. Al cumplir 20 años fue electa como Anciana Gobernante y Secretaria del Consistorio de su iglesia madre. Al mismo tiempo inicia el ministerio educativo
SOBERANÍA DE DIOS
La Palabra nos asegura que el casamiento fue fundado por el Señor Dios mismo, quien lo bendijo opulentamente, estableciendo que el hombre y la mujer se uniesen firmemente entre sí, y que vivieran juntos en completo amor y concordia (Mateo19.4). Las Escrituras nos dicen nos enseña que: “Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” (Hebreos13.4), “si la doncella se casa, no peca” (1 Corintios7:28). El matrimonio cristiano es una respuesta a la Palabra de Dios, como señal de compromiso y pacto de dos personas que se aman y profesan su mutua responsabilidad al convertirse en una familia.
Todo momento importante en la vida de cada creyente debería iniciar con la dirección y bendición de Dios. El matrimonio como pacto inspirado por Dios nos llama a su templo en búsqueda de su poder en medio de las promesas mutuas entre los creyente. Es Dios quien sella nuestros votos y quien también nos exige su cumplimiento.
Lo que los presbiterianos y presbiterianas creen acerca de la ordenación ha cambiado con el tiempo, en algunas áreas de forma muy dramática. Por ejemplo, la ordenación de mujeres como ministras, ancianas y diáconizas, algo impensable antes en nuestra historia, no solo se ha convertido en aceptable, sino que se espera.
