Pacto Matrimonial

Pacto Matrimonial

La Palabra nos asegura que el casamiento fue fundado por el Señor Dios mismo, quien lo bendijo opulentamente, estableciendo que el hombre y la mujer se uniesen firmemente entre sí, y que vivieran juntos en completo amor y concordia (Mateo19.4). Las Escrituras nos dicen  nos enseña que: “Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” (Hebreos13.4), “si la doncella se casa, no peca” (1 Corintios7:28). El matrimonio cristiano es una respuesta a la Palabra de Dios, como señal de compromiso y pacto de dos personas que se aman y profesan su mutua responsabilidad al convertirse en una familia.
Nuestro Libro de Orden (W-4.9001) enseña que:

El matrimonio es dádiva de Dios, ofrecida a la humanidad para el bienestar de la familia humana total. El matrimonio, para los cristianos, es un pacto en el que un hombre y una mujer son llamados a vivir juntos su vida de discipulado en la presencia de Dios. En un servicio cristiano matrimonial, una mujer y un hombre, se hacen un compromiso mutuo de por vida, testimoniado públicamente y reconocido por la comunidad de fe.

El matrimonio, no es reconocido dentro de nuestra tradición reformada, como un sacramento. El autor de los sacramentos no es el ser humano sino sólo Dios. Pero tenemos que reconocer que las nupcias son una ordenanza provechosa de Dios, así como el arrepentimiento y la ordenación de ministros y ministras. Por otro lado, en el culto nupcial se puede celebrar la Cena del Señor, integrando así el sacramento en el cual se invita a todos los bautizados que estén presentes.

Recordemos que el matrimonio nos llama a vivir en fidelidad a la pareja y a Dios. Toda incontinencia es condenada por Dios, y debemos evitarlas de todo corazón, y viviendo vidas ejemplares y disciplinadas, tanto en el matrimonio o como en la vida de soltero. Nuestra tradición reformada no acepta la poligamia ya que no consideramos apropiado que una persona  se case con varios individuos al mismo tiempo.

Para que una pareja se pueda casar deben ser de dos personas solteras, sea alguno divorciado o viudo.  Es importante que los matrimonios sean legales en el temor del Señor, y sobre todo con el propósito para lo cual instituyó el matrimonio. Además que la pareja se conserve santa y con máxima fidelidad, piedad, amor y pureza para la cual se han unido. Es importante que se guarden de pleitos y disensiones innecesarias que les llevan a faltarse mutuamente el respeto y mucho menos a la lascivia o al adulterio.

El matrimonio cristiano es una institución ordenada por Dios, bendecida por nuestro Señor Jesucristo, establecida y santificada para la felicidad y el bienestar de la humanidad. Es la unión espiritual y física entre un hombre y una mujer, en la que se fomenta mutua estimación y amor. En dicha unión se sobrellevan padecimientos y flaquezas, se consuelan entre sí durante aflicciones y se provée honesta y laboriosamente el sustento para ellos mismos y para su familia. Deben orar el uno por el otro y vivir juntos durante toda su existencia como herederos de la gracia.

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