Recordar, Escribir y Sanar

Recordar, Escribir y Sanar

Mes de la Biblia¿Sabes lo que es la Torah? La palabra significa enseñanza y se refiere a la porción bíblica que nosotros llamamos Antiguo Testamento, que es la Biblia Hebrea y el libro sagrado de los judíos. El pueblo de Israel fue conociendo su contenido de forma oral; se narraban y memorizaban de generación en generación, afirmando su identidad como el pueblo con el cual Dios caminaba. Sus enseñanzas nutría la fe del pueblo, recordándoles sus vivencias y experiencias con el Dios vivo que les guiaba. El pueblo de Israel, como todos los pueblos, desarrolló poco a poco el lenguaje escrito, nutriendo su lenguaje verbal junto con su cultura con el paso de los años.

Se cree que la redacción de la Biblia como texto escrito pudo haber iniciado durante el exilio de Babilonia. La invasión y exilio a Babilionia llevaron al pueblo a la consternación y sufrimiento. Vieron la destrucción de sus murallas, la masacre de los civiles, la captura de los líderes políticos y religiosos y sus familias y finalmente la destrucción centro del Templo de Dios.

Muchas preguntas teológicas surgen en momentos de crisis: ¿Qué hemos hecho para merecer esto? ¿Son los dioses de Babilonia más poderosos que nuestro Señor? ¿Nos ha abanado Dios? ¿Esto es un castigo por nuestras infidelidades? ¿Volveremos a ser el pueblo que fuimos algún día? Este evento inspiró muchos de los salmos de dolor que encontramos en la Biblia, y es en ese contexto que se enmarca el trasfondo del Salmo 137, un llanto desesperado y un profundo dolor tras la crisis que vivía la nación.

“Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sion. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Pues allí los que nos habían llevado cautivos nos pedían canciones, y los que nos atormentaban nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos alguno de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos la canción del Señor en tierra extraña? Si me olvido de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Péguese mi lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no enaltezco a Jerusalén sobre mi supremo gozo. Recuerda, oh Señor, contra los hijos de Edom el día de Jerusalén, quienes dijeron: Arrasadla, arrasadla hasta sus cimientos. Oh hija de Babilonia, la devastada, bienaventurado el que te devuelva el pago con que nos pagaste. Bienaventurado será el que tome y estrelle tus pequeños contra la peña.” (Salmos 137.1-9, LBLA)

Como dice el refrán: “Recordar es vivir”, pero al escribir podemos recordar, revivir y volver a leer en tiempos de necesidad. Esa crisis emocional, espiritual, económica y política pudo haber movido el deseo de tener por escrito la historia que les recordaba la compañía de Dios en momentos difíciles, la fidelidad de Dios pese a la infidelidad del pueblo, la preferencia de Dios por los más pequeños, el propósito del Señor para con su pueblo, las advertencias proféticas entre tantas otras cosas más.

Dicen los expertos que escribir es una terapia fabulosa, que nos ayuda a organizar nuestros pensamientos, recuerdos y emociones. Algo similar es la Biblia, pero no como escritos personales de un individuo, sino escritos para bendecir y edificar la vida de toda la comunidad. Estos rollos eran leídos y estudiados en las Sinagogas que se fueron creando en Babilonia, para sustituir temporalmente el lugar de adoración. Allí se leían y discutían las enseñanzas dadas al pueblo para su aprendizaje, para sanarles por medio de los recuerdos del poder, amor y compañía de Dios a lo largo de la historia.

0 Comments

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *