Sobre Nosotros

Sobre Nosotros

Nuestro Nombre

Como presbiterianos y presbiterianas somos parte de las Iglesias Reformadas. Llevamos nuestro nombre por nuestro sistema de gobierno que es administrado por “Presbíteros” y “Presbíteras”. Esta palabra viene del griego refiriéndose a los oficiales que han sido elegidos de entre los miembros de una congregación (Éxodo 18:21, Éxodo 24:1, 1 Timoteo 4:14; Hechos 14:23) de forma democrática y representativa. En nuestro contexto designamos a los a Ministros de la Palabra y Sacramentos (G-4.0301, a y b) como Presbíteros y Presbíteras, al igual que a los ancianos y ancianas electos por la congregación para administrar según Cristo Jesús, que es la cabeza de la iglesia.

Lo Que Creemos

SOBERANÍA DE DIOS

Afirmamos que Dios crea, sostiene, gobierna y redime al mundo. Dios es omnipotente, omnisapiente y omnipresente.

Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos. 

Daniel 2:20, 21

DIOS DE PACTO

A lo largo de la historia, Dios ha buscado relacionarse con su pueblo y ha establecido pactos de amor con las familias de la humanidad. Él es fiel a sus pactos para que nosotros seamos fieles a Él.

Haré con ellos un pacto eterno; no desistiré de hacerles bien. Pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.

Jeremías 32:40

LA TRINIDAD

En su gran amor, Dios se ha revelado a la humanidad, expresando su carácter y sus atributos en tres distintas personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La iglesia le llama a esto Trinidad.

Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Mateo 28.19

LA BIBLIA

Las Escrituras son la única regla de fe y de autoridad para el creyente, alimenta nuestra fe y guían nuestra vida hacia Dios como uno de los medios de gracia. La Biblia debe ser correcta y hábilmente proclamada por pastores/as con conocimiento magistral comprobado en la misma.

Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

2 Timoteo 3:16

EL PECADO

Aunque a veces se clasifica a algunas personas como buenas y a otras como malas, lo importante no es lo que pensamos nosotros mismos, sino lo que Dios piensa de nosotros.

No hay justo ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios… No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Romanos 3:10-12

LA SALVACIÓN

El ser humano es pecador, no puede hacer nada para salvarse a sí mismo, la salvación depende totalmente de Dios y se recibe solamente por medio de la fe en Jesucristo.

Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva [el regalo] de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 6:23

SEGURIDAD EN LA SALVACIÓN

La salvación es totalmente un acto de la gracia de Dios. Nadie tiene ningún derecho al cielo por algo que haya hecho, ni antes, ni después de conocer a Cristo; todos recibimos la salvación porque a Dios, en su amor inmerecido, “le ha placido darnos el reino.” (Luc. 12:32) Podemos vivir tranquilos confiando en la fidelidad de Dios: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6 “Según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva… para una herencia incorruptible… reservada en los cielos para vosotros que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe.” 1 Pedro 1:3-5

Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

Romanos 8:16

SACRAMENTOS: Comunión y Bautismo

Los sacramentos son símbolos místicos o rituales santos instituidos por Dios mismo. Con ellos Dios trae a la memoria las grandes bendiciones que nos ha dado, porque contienen sus promesas y pactos eternos.

Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mateo 28:19

Porque yo recibí del Señor la enseñanza que también os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: “Tomad, comed. Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido. Haced esto en memoria de mí.” Así mismo, tomó también la copa después de haber cenado, y dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Haced esto todas las veces que la bebáis en memoria de mí.”

1 Corintios 13:23-25